Según la RAE, "miedo" (del latín Metus) es una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario, así como el recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
La verdad es que la sensación de miedo es algo curioso, ya que surge de forma automática de lo más profundo del cerebro. A la RAE se le olvida decir que en ocasiones (demasiadas veces) el miedo es irracional.
El viernes pasé miedo. Mucho. Demasiado.
Uno es muy cobarde para algunas cosas. Y aunque vaya a un sitio de forma voluntaria para que le hagan unas bobaditas que no son nada, sabiendo que no le va a pasar nada y con plena confianza en la persona que te va a rajar con el escalpelo o el bisturí eléctrico... Resulta que el temor anula a la razón.
Y mientras estás en pleno ataque de pánico las sensaciones son realmente sorprendentes. Sudores (bueno, la manta de goma también ayudó bastante a la sudoración), temblor incontrolado, ritmo cardíaco acelerado, así como rigidez y tensión absoluta de todo el cuerpo. Bueno, de todo no. Hay cosas que van a contracorriente y en determinadas situaciones el cerebro directamente las anula.
Y mientras racionalmente estás supertranquilo, el miedo anula a la razón.
Pero el miedo es curioso. Y contradictorio. No evita por ejemplo que ante una situación de pánico, se te escape una buena carcajada (ante una escenificación con espada laser la risa es inevitable). Tampoco evita que digas chorradas o bromas. En un quirófano "racionalmente" no se me debería ocurrir pensar en el alcohol (el de beber)... pero en el momento de la verdad no solo echas de menos una buena copa de patxaran, sino que además te lamentas en voz alta de no poder disponer de ella. Absurdo. Jajajajaja.
El miedo es libre. Lo que para unos da miedo, para otros no. Lo que a ti no te asusta, a mi me acojona; lo que a ti te atemoriza a mi me puede llegar a gustar.
En ocasiones el miedo realmente es injustificable, pero el miedo es algo muy personal y dificilmente valorable, lo que hace que los miedos y fobias en demasiadas ocasiones sean absurdos, pero respetables.
Pero después de todas estas reflexiones, la conclusión más sorprendente (si lo pienso y lo analizo sigo sin poder justificarlo) es que uno puede llegar a guardar un buen recuerdo de una situación de pánico.
Gracias :)