Llevo todo el día recordando aquellos años de bachillerato y universidad en los que al llegar la noche, con mi transistor de onda corta, descubría que había mundo más allá de mis narices. Fue mi época diexista.

Guardo especial recuerdo y cariño del programa "El Correo del Oyente" con la maravillosa Rocío Bleu y sus geniales "postales radiofónicas". Eran otros tiempos, aquellos en los que escuchaba con atención a Ramón Chao , al cual aun sigo a través de su magnífico blog. Muchos de los que leeis este blog probablemente conocereis mejor a su hijo, Manu Chao. Recuerdo que a las 23h00 encendía mi radio para "desconectar del mundo" y a su vez "entender el mundo", ¿paradójico?
Música, noticias, el concurso literario Juan Rulfo. O simplemente los centenares de cubanos que escribían cartas a aquellos balones de oxígeno, que en realidad eran las emisoras de Onda Corta.
Recuerdo aquella estupenda RFI (la mejor vantana a latinoamérica que he conocido), la famosa BBC de Londres, radio Vlaanderen Internationaal, la Voz de Rusia, Radio Praga, Radio Palestina Libre, Radio Vaticana... bueno, ésta última reconozco que apenas la escuchaba...
Eran otros tiempos, no existía internet y la televisión por satélite era testimonial.
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